Valencia, 14
de enero de 2010
El panorama que ha traído 2010 al teatro valenciano es desolador. Así
lo quiere trasmitir l’Associació Cultural Premis Abril, que este año prepara ya
la cuarta edición del certamen, que premia los mejores estrenos de teatro y
danza a través del voto de los profesionales del sector.
Un sector que no para de recibir malas noticias a
causa del recorte presupuestario que ha sufrido Teatres de la Generalitat: las ayudas
a las compañías menguarán en un 40% en 2010, los 63 municipios del Circuit
Teatral Valencià dejarán de percibir subvenciones directas del 50% y tendrán
que compartir menos dinero con más municipios. Además, las salas de teatro van
cerrando una tras otra. El sector asegura que estas medidas restrictivas
supondrán en la práctica la liquidación del Circuit y la desaparición de muchas
compañías, noticias nefastas que se pretende revertir.
Consecuencias
devastadoras
Las devastadoras consecuencias de esta cascada de
restricciones ya son visibles: los ayuntamientos han paralizado contrataciones
pendientes y han cancelado otras ya comprometidas por falta de fondos; el nivel
de contratación de las compañías valencianas se ha reducido un 40%; los
ingresos por subvenciones bajan y las salas privadas reducirán sus
programaciones; y el volumen de contratación de actores por parte de teatros y
compañías decrecerá proporcionalmente.
La situación es aún más grave si tenemos en cuenta
la actitud de Teatres: su directora, Inmaculada Gil Lázaro, menosprecia a los
profesionales al negarse a consensuar cualquier tipo de medida con ellos. Lejos
de fomentar la participación y la unión a través de la pluralidad y el consenso,
la directora ejerce la mano dura en los momentos de mayor dificultad económica.
Desde luego, no son éstas actitudes que se presuponen en el ejercicio de la
función pública. Teatres de la Generalitat se ha convertido en el principal
elemento desestabilizador del sector.
Con su política de tierra quemada, la directora de
Teatres está dinamitando la estructura de desarrollo de las artes escénicas
valencianas y ha hecho saltar por los aires la reciente historia del teatro
valenciano: se han desvirtuado los Premis
de les Arts Escèniques, se han reducido al mínimo los espacios públicos de
exhibición en la ciudad de Valencia, las subvenciones a las compañías han bajado
un 40% y las salas privadas de la ciudad tendrán que concurrir a una orden
pública que no se resolverá antes de julio.
La puntilla llegaba el pasado 28 de diciembre, con
la liquidación del Circuit Teatral Valencià, la red valenciana de exhibición
más antigua y estable del Estado español hasta el momento.
Ni una sola propuesta
positiva
Los
profesionales del teatro valenciano también lamentan que desde Teatres no haya
llegado ni una sola propuesta positiva para apoyar al sector y hacer frente a
la desfavorable situación económica. Justo lo opuesto a las medidas que ha
tomado el Gobierno de la Generalitat de Catalunya, que ha decidido poner en
marcha un plan de choque para “favorecer el incremento de las actividades culturales
en los municipios de Cataluña”. En aquella comunidad, las ayudas crecen un 13%
y se sitúan en un montante global de 5,2 millones de euros. En la Comunitat
Valenciana, el presupuesto se ha reducido del millón de euros dedicado a
subvenciones por Teatres en 2009 a los 800.000 € de 2010. O el caso de Euskadi,
que llamó a sentarse al sector profesional para crear un “Plan Renove” de las
Artes Escénicas vascas, fomentando la contratación de compañías profesionales
del País Vasco, incentivando a los ayuntamientos de la autonomía y paliando la
bajada de facturación que empezaba a sufrir el sector empresarial. Medidas de gobiernos
autónomos que se ven con envidia y tristeza desde nuestra comunidad.